lunes, 13 de febrero de 2023

Xx Lo Indecible xX

sonido de trompetas, piano, saxofón, clarinetes. En gran medida derrumbadas entre sí.  


A la mierda, te deseo. No importa. La vida es una rueda, tunel, cerrar y abrir de ojos de lo increíble. Entonces desde mi cuenco, espacios remotos y primarios,  donde la marea en verdad es magma; ha escurrido un líquido marrón, brumoso. Va dejando por donde pasa  rosáceos caminos, hinchazones, picantes lagunas azules. ¿porque  quiero ser tomado con la violencia con la que viaja un segundo? lo que dura un suspiro. Si existe un lugar en medio: extraño por su belleza y sus peligros. Como la batalla de pelos que sopla el viento en toda dirección, imperceptible como el aleteo de lo ínfimo y la parafernalia de un escaparate vacío. Que tragedia la vida o la muerte, presurosos a uno o al otro llegamos empatados, aunque dispersos. Por eso te deseo más, porque mañana podría ocurrir algo fatal o seguir viviendo simplemente, que es peor. 


Entonces cruzó el espanto, vacilan los pasos, anochece, te pienso y te anhelo. Suspiro, dos, tres veces, aprieto las manos, cierro los ojos: hay una pantalla blanca brillante. La primera secuencia es desvelando nuestros secretos, siendo uno. Silencio y oscuridad. Aparezco, alguien está, observo desde mi silla y observó desde mi sueño. Ahogos, arcadas, vómitos naranjas , recuerdos bellos, destellos de todo y aquello,  pero su velocidad no me permite añorar ninguna, la que sigue que importa. 


Te deseo ahí, pero incluso en los sueños está lo imposible. Me obliga a pensar en mi propio reflejo, en la bruma del abrir y cerrar de ojos de lo increíble, del túnel y la rueda de la vida. Deseando en pantallas grandes y luces y telas traslucidas: paréntesis, entre líneas lo que no se ha de explicar con palabras, aunque estremecen con las artes, murmullos del cuerpo, punzones, una cosquilla, un dolor intenso, hasta el agotamiento de las pestañas y vuelvo a dormir, pero no recuerdo. 

  

Amanece. No olvides que te deseo todavía y, aunque  vuelva a repetirse el disparate de vivir sin un propósito, que no sea el menguar el deseo de estar solo, una disciplina que abarca lo alcanzable con la vista. Relamo minucioso el capricho con el que me has mirado ayer y me has dicho que dudas cada paso. Me escudo en mis años, escudriño teorías, reviso mis cuentos, los habitó hasta el hartazgo de un segundo y te tiño: jamás mis palabras podrán ser la vida pero conozco una buena historia de alguien que pasó lo mismo. observo todo en braille. Sostengo la respiración hasta que pase todo caudal de sentencia y abismo, pasamos a la risa, que es mejor refugio. 


Y vamos juntos, tú llevas un velo, yo las  botas altas que sé que te encantan. Tejemos recuerdos, proponemos futuros encuentros, la noche es victoria, la despedida un cortejo y pasan las horas y llega la noche. De cualquier noche y de cualquier manera:  café, el gato, la comida, la ducha, los zapatos, el rizador de pestañas, el trabajo. Se pasa la vida volando y en medio deseando. Regreso a casa fumando un cigarro. Ayer igual.

Aun así, danzamos el baile de no olvides que te deseo. Pelvis, pelo, cicatrices, lunares, caminos sutilmente dibujados, sostenemos el hilo de saliva estrecho entre besos distendidos, furiosos. Actuamos con la sinergia de un ojo extraño y voyerista. Por eso tanto girón, tanto chupa aquí, estrellamos los gemidos, rojos, erosionados y volcados en el otro.La danza de nosotros puede surcar cualquier fenómeno material, desafía cualquier mandamiento vital, menos uno: el tiempo, que es tangente de vida, consecuencia de lo lejos que llegamos con nuestras agrestes raíces de amargura y nuestras dudas infundadas, repetidas una y otra vez al mundo y desde el hartazgo, el mundo nos devuelve la brisa. Y es tan suave e imperceptible como el deseo de quien desea a cada rato y vive como si fuese su último día una elección. Y se despiden las caricias, pero cargamos el pensamiento como un chubasco ilusionado. 


Despierto en mi camisón de dormir, el sudor es libre, como el amor; un plasma escurrido. Compuesto de lo que lo alimente, por eso no puede ser lo mismo, entonces: sudor a nicotina, brócolis, cena de madrugada y dicha y risa y desdicha y llanto y lo viceversa, para cualquier verso, menos uno: lo indecible. No puede sino transformarse en malolientes lagunas azules. En caminos que siempre duele pisar, en paralelo,  estoy a una cuadra del espanto, que llega como la verdad que apuñala por la espalda. Sino ¿por qué nos encuentra sorprendidos? ataca y se repliega como el mar, gana terreno, se nos hace inmenso, pero ni lo eterno. Y aunque suene absolutista:  a la mierda te deseo, etcétera. 


Pasan días desde tu llegada y desde tu partida. Reviso en mis cuadernos, apuntes del trabajo, donde surge una fuerza que me arrastra a la creatividad. Apuntes de guiones incipientes, poemas a medio hacer, impresiones sobre la vida y escenarios de clientela. Todo es una mancha química y solemne de que existió y la audiencia imaginaria se ríe o disgusta, me abuchea  por mi actuar, por mis dudas y reparos. Y aunque estoy seguro que no tiene nada de especial, no por común menos importante: sueño el sueño de la grandilocuencia de seguir viviendo sin reparar que soñar no materializa nada, que es un pie atrás y uno adelante. Por eso a la mierda, te deseo. Que importa lo volátil o lo eterno


Continuo la vida y me aferro a tus soslayos, al recuerdo emotivo, al llanto autoinducido. Cuando nos llega el fin, porque el final es cumbre y la vida ni eso. Me tomo un segundo, relamo esta vez mis adentros. Vómito, relamo mis adentros, repito, flores agrestes, frases tiradas al azar, lamentos, relamo, una mesa larguísima y miserable, resbaladiza. Y tropiezo con las mismas cumbres y los mismo abismos, se cierran puertas llegan las dudas, el espanto de la soledad y la compañía de habitar nuestros pensamientos. 


Subimos latitudes, movemos y logramos lo imposible, si estamos juntos; por eso gratula, por lo demás disculpa. A  veces soy esto y otras turu ru ru ruuu, es una canción de amor, un grito desesperado o el giro argumental para seguir en la danza del: oye, no olvides que te deseo y que arde y que pide y que jode. Por eso parece súplica: buscar el amor que no se ha encontrado en uno mismo. Aun así, quédate esta noche. Porque el dolor como el amor es personal e intrínseco: Como exhalar lo vital, inhalar alguna sustancia  y qué es, casi, nunca una sensación igual. 


finalmente desempaco los cigarros de esta historia. Medianoche, luna en cuarto menguante, sobriedad y, debe ser que soy muy superficial. Sino porque solo tus cicatrices, tupidas de pelo y llanto me aprisionan como el abrazo de una boa . Accionó el encendedor, pienso : “Ojala alguna vez pueda apagar este cigarrillo con el que empiezo esta brevedad, con tu presencia que le disgusta”  y aunque busque formas de no decir: a la mierda te deseo. Lo cierto es que este cigarrillo es un momento que, sin registro es otro olvido arbitrario. 



La despedida me advierte que nadie me necesita más que yo y eso no me alcanza, nunca alcanza. Por eso, a la mierda, te deseo


* tua tua tua tua tua, pa.


Mich, x.

Xx xX

  Me llamaste loco, demente más de una vez. Pero ya no seré tu loco, no volveré a celarte, no me desvelaré con el ojo prendido y el cuer...