Me llamaste loco, demente más de una vez.
Pero ya no seré tu loco,
no volveré a celarte,
no me desvelaré con el ojo prendido
y el cuerpo ajado preguntándome
¿dónde estará a esta hora mi Rita de junco y capulí?
Ya no habrá locuras en tus días o tus noches.
No me verás enloquecer aún más,
ni volveré a ver tu caminar pausado
o tu sonrisa afligida, que me vuelven un demente.
No, ya no volveremos a olernos.
Ni hablarnos con cariño o desprecio.
Porque ya no seré tu loco.
Seré un loco nada más.
¿Qué es de un loco sin la razón que lo causa?:
Un ser humano o ni siquiera.
Porque ya no soy tuyo ni tú serás mío.
Nunca más me verás llorar por tus besos,
ni tampoco podrás poseerme.
No viviremos juntos, ni el gatito o tus perritos,
mi fracaso y tus ganas de huir se repelen
como el loco y el cuerdo.
No me alcanzará la locura, aunque intente,
no podré imaginarte.
Michael Llerena
